jueves, 3 de agosto de 2017

Personas y personajes de la Avenida de la Constitución en Sevilla

Cosas de la abuela

Todas miran ensimismadas el cucurucho de helado, incluso los retratan con sus cámaras y los móviles, lo que demuestra que debe ser una cosa extraña en el Oriente, de donde dicho sea de paso, procede el dulce refresco

Todo sea por el alquiler

Música y necesidad. Dinero para el alquiler de una casa. El clasicismo en vivo en esta avenida que desde los tiempos de los mareantes de las Indias tampoco ha cambiado tanto. 


La compañera fantasma

Por donde mejor se pedalea es por las vías del tranvía, aunque sea complicado encajar las ruedas. Este empleado de una casa de alquiler de bicicletas las recoge después de una jornada

Ah, ¿eres tú?

A nadie atrae más la magia, la sorpresa y el teatro que a los niños. Este infante contempla con sagacidad quién hay detrás de ese maniquí de papel marrón


Mangas cortas

Un acomodo es un acomodo, y sobre todo cuando se van a pasar tantas horas sentado a la puerta de una catedral. Diferencia de corte en las prendas del vestir


Ole y ole

Unas maderas en el suelo para el taconeo, el amplificador, el guitarrista, el palmero y arrancarse en flamenco. Los turistas sí son bienvenidos, son nuestra principal industria

Pincel en mano

Lavado de cara en la Consejería de Hacienda de la Junta. Hay que ponerla a punto para seguir cobrando impuestos. Que no se diga que quien te saca el dinero además está sucia y fea












miércoles, 2 de agosto de 2017

Obra de arte en peligro

Estado de los azulejos

En La Plazuela está a punto de desaparecer parte de nuestro patrimonio artístico ante la indiferencia de todos. Son los azulejos de la fachada de la tienda Tejidos Marín. Lo que era la antigua confitería Aguilar se vistió de lujo con la cerámica artesanal de Campos y hoy en día si no se interviene pronto pasará a mejor vida. Muchos de los azulejos están rotos y otros no soportan ya el peso de los años. Campos fue fundada en 1939 por el maestro Antonio Martín Bermudo, “Campitos”, conocido así por ser hijo de un popular ebanista alcalareño apellidado Martín Campos. “Campitos” se inició profesionalmente en la por entonces prestigiosa firma ‘Cerámica Hermanos González’ de gran actividad en la época, realizando entre otros trabajos, gran parte de la azulejería de la Plaza de España de Sevilla y del Parque de María Luisa, con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 (no en vano, uno de los hermanos González, Aníbal, fue el arquitecto de la Plaza de España).



Publicidad de la confitería


Tras la quiebra de Casa González y de otras importantes fábricas de Triana, Campitos decide marchar a Madrid, donde permanece hasta la finalización de la Guerra en 1939. Es entonces cuando de vuelta a Sevilla funda un nuevo taller llamado Cerámica “Campos”, en la que aún trabajan sus descendientes en Gines.


Urge un grito de socorro para los azulejos de La Plazuela. Nada más hay que fijarse en cómo se salvaron los Mensaque de La Centenaria para darse cuenta de que es posible restaurarlos y lucir en nuestras calles una obra de arte gratis. Más adelante contaré un “soplo” de Recacha de quién nació en esa pastelería Aguilar.


ROMUALDO MAESTRE


Parece mentira el tiempo transcurrido
y que mantenga tan vivos los colores


sábado, 1 de abril de 2017

La estación

Camino de la estación de Atocha


Me has encontrado
Siempre
En la estación,
Sentado,
Buscando
A alguien
O aguardando
Algo:
El amor, las palabras de aliento,
Los equipajes,
Los ascensos
Ansiados,
El correo,
El poder, el dinero,
La gloria o los excesos,
Lo que sea.

Pero
Sólo nos queda
La agonía
Eterna
De la espera,
El silencio
De los que nos rodean,
Expectantes
De uno sé qué, qué nunca llega.


DOMINGO CARBAJO VASCO

01/04/2017

viernes, 6 de enero de 2017

Cuaderno de viaje de Clara Maestre en Sicilia










Los paisajes fueron dibujados desde el coche entre Catania y Palermo. El teatro romano que aparece es el Garibaldi de Palermo. El último apunte es del volcán Etna en erupción.









miércoles, 28 de diciembre de 2016

Lo perdido



"Con mis manos construí barcos"
Tuve,
Y ya no tengo.
Amé,
Y apareció el olvido.
Dije palabras
Y solo
Respondió el silencio.

            Con mis manos
Construí barcos
Y enlacé verbos
Y textos.
Llegó la tormenta
Y los ha arrebatado
El viento.
           
Con mi boca
Pronuncié los signos
Y recité versos
Y estrofas.
Nada de aquello
Queda:
Losas
Y piedras
Muertas.
           
Y, sin embargo,
Aún me verás,
Aguardando,
Un no sé qué,
Ansioso,
Balbuceando.

Quizás, como
Lázaro,
Esté, de frente,
Esperando
Una voz que al oído
Me diga:
“¡Levántate¡,
Pisa firme unos pasos,
Ponte de pie
Y sigue, sin mirar atrás,
Simplemente,
Caminando.”

DOMINGO CARBAJO VASCO
28/12/2016

lunes, 21 de noviembre de 2016

Nombre de mujer

"Taparlo de arena muy pronto"


Sin quererlo
Pronuncio
Tu nombre,
Lo sabes.
Y, cuando
Lo hago,
El paisaje
Se torna
Música en el acto.

            No debiera
Expresarlo,
Decirlo
Siquiera
Ni oírlo,
Sino
Arrancarlo
De cuajo,
Taparlo
De arena
Muy dentro,
Cegarlo,
Ocultarlo
En sus letras,
Estigmas o signos
De tiempos
Pasados.
           
Pero
¿Cómo hacerlo?
¿Cómo, entonces, lograrlo?.
Si tenerlo
En los labios
Es lo que salva mi vida,
Lo que oculta la noche,
Las sombras,
El ocaso,
Los olvidados sueños
Y de la vida el espanto.

DOMINGO CARBAJO VASCO


20/11/2016

viernes, 18 de noviembre de 2016

El poeta no tiene quien le escriba

Aleta de un pez quemada por un aspa


Es tarde,
A lo lejos resuenan unas voces,
Oigo los ecos
De pasos que se pierden,
Rumores de conversas,
Palabras sin dueño
Que se acercan,
Sombras e ideas
Que se van transformando.
           
Y quisiera,
Os prometo,
Transcribirlas
Muy fielmente,
Ser literal,
Incluso en los acentos,
Calcarlas en mi verso,
Trasmitiros su esencia y su sustancia.

Pero
No alcanzo
A traducir lo que pretenden,
Lo que intentaron contarme
En ese instante,
Lo que un humano
Pretendió decirme,
Pasarme su sentido,
Su signo, su sueño o su creencia.
           
Al final,
Dejo
De hacerlo
Y escribo
Lo que siento,
Lo que me dice el estro
En esta noche,
Sin pensarlo
Siquiera
Y sin hablarlo.

Y, sin embargo,
Sé que os miento,
Que nada de lo dicho
Es algo mío
Más de otros
Y que el dolor del hombre
No puede, ¡ay!, comunicarse.


DOMINGO CARBAJO VASCO


Madrid, 11/11/2016