domingo, 1 de septiembre de 2013

MOCIÓN DE CONFIANZA

Entrada de Alcalá por la carretera antigua

El último pleno del Ayuntamiento antes de las vacaciones rozó la chulería institucional. Preguntado por un acuerdo previo votado mayoritariamente, la lista de viviendas municipales para casos de desahucio, la respuesta del grupo socialista fue que ni se ha hecho ni se hará. Vamos, para entendernos, que piensan pasarse por el arco de San Miguel los acuerdos tomados contra su criterio. Que les importa muy poco haber perdido la mayoría porque ellos siguen siendo los dueños y señores de este cortijillo (la antigua hacienda está quebrada). Esto, es muy grave. No respetan la democracia. Están pidiendo a gritos una moción de confianza para cambiar de rumbo este Consistorio. Al señor Limones se le ha dado ya bastante margen de confianza y sigue instalado en el caciquismo. Un abandono de una concejal que se pasa al grupo de los no adscritos, dos concejales que prefieren irse a su casa antes que volver a levantar la mano contra las medidas más progresistas que ha tenido Alcalá en los últimos 18 años, otros dos de la lista socialista que le dicen que antes muertos que sentados en el mismo banquillo que el senador, un PSOE local dividido por cómo se han buscado aprisa y corriendo los avales para Susanita Díaz, la antes denostada rival, etc. Y sin enterarse de que 13.000 votos no le dan derecho a atenazar una población de casi cien mil habitantes y llevarnos a la ruina económica. 

Urge un acuerdo de toda la oposición, que suma un concejal más que el grupo de Limones y darle un vuelco a este Ayuntamiento. Se trataría de un pacto pro Alcalá que evitase un suicidio colectivo, que abriese las ventanas para ventilar el miedo y agarrotamiento de tanta mediocridad acumulada. Que pusiese en orden las cuentas para saber cuánto debemos. Que tratase de salvar los muebles antes del incendio que se avecina de quiebra económica. Que no cargara sobre el contribuyente con los impuestos el despilfarro del anterior equipo. Que presionaran a la Junta para poner ya en marcha el tranvía. Que contara con los pequeños grupos de la sociedad civil, ecologistas, culturales, de vecinos, que no tragan con el marxismo-limonismo. No es fácil, hay que consensuar muchos acuerdos (PP, PA, IU y Laura Ballesteros) pero quién dijo que fuera imposible. El objetivo, salvar Alcalá, está más que justificado. 


PUBLICADO EN LA VOZ DE ALCALÁ EL 30 DE AGOSTO

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