viernes, 14 de noviembre de 2014

Café, 1,20. Para los rojos, 3 euros y 150 a los diputados

La lista "democrática" de los cafés

La posibilidad de que un diputado o un senador pasen por el bar de Javi es tan remota como que alguno de ellos dimita por no haber cumplido el programa electoral de su partido. Pero existe, claro; si se puede viajar gratis total por tierra, mar o aire allá donde lo requiera una urgencia nacional, por qué no parar en Guijuelo, Salamanca, a tomarse un café. Pues ojo, que por la tacita le pueden montar el escándalo, ya que tendría que justificar la friolera de 150 euracos de vellón. Como en esta tierra maña no tienen ningún problema con el derecho a decidir, Javi ha decidido ser facha, pero de los de verdad, de los que no se avergüenzan lo más mínimo. Y así lo deja bien claro, "de derechas, católico, heterosexual, antiabortista, del Madrid, temeroso de Dios y fiel defensor de la familia". Vamos, lo que antes era cualquier votante popular pero que ahora Arriola ha decidido recentralizar para volver a obtener de nuevo una mayoría absoluta apabullante [sic]. La lista de los precios del café no tiene desperdicio. Sus amigotes pagan menos y su suegro diez euros. El problema es que el padre de su mujer sea rojo, porque entonces la broma de "Javi, ponme un cortao" aumenta hasta los trece "leuros".

Espacio a rellenar de impresentables e indeseables



















El servilletero
El bar de Javi es de traca. El filtro de lo políticamente correcto se le atascó nada más llegar al porche de la entrada donde ondean las banderas con los aguiluchos. Por si quedara alguna duda el servilletero te recarga las pilas o el panel de los buenos y los malos, donde por mérito propio ha subido hasta Mato, sí la de Sanidad.

Entre el plato número 2 y el 3, Santiago Bernabéu

Sobre la pared, esa costumbre tan española de poner una fotografía con los platos. Por si algún marciano se deja caer. Arriba el Generalísimo por duplicado y a su derecha el único político al que por ahora basta saber de él por su nombre, y eso que arrastraba ilustres apellidos. Entre el plato número dos, parecen alitas de pollo, y el tres, después de mucho darle el sol incluso podrían ser empanadillas, Santiago Bernabéu.

El pobre de Sánchez Dragó comparte cartel
 con los comunistas


La foto de Javi en el facebook
Javi echa cuentas de lo que le queda para jubilarse y que le paguen algo, muy del franquismo sociológico. ¿Y qué va hacer cuando le llegue la hora del jubileo? ¿La revolución pendiente que soñara el Ausente? No, plegar banderas y poner rumbo a Cuba. Tal es la obsesión del mesonero que tiene un reloj sobre la puerta que le marca la hora isleña. Un personaje, él y su bar. Reductos inasequibles al desaliento.









La hora de Cuba